viernes, 11 de abril de 2014

A la vejez viruelas

Hoy quiero hacerme eco de una noticia, que en principio puede resultar graciosa, pero detrás de ella se ocultan los más viles deseos del ser humano por enriquecerse a costa de buenas personas. He intentado buscarla en medios españoles, pues me topé con ella ayer (10 - 04 - 2014) en los informativos de la Cadena 4 al mediodía, pero no consigo encontrarla, salvo esta copia de ABC de la versión del diario boliviano La Razón. Otros medios, sudamericanos y estadounidenses si la recogen en sus webs.

A priori y según lo plantea el padre de la señora afectada, puede parecer un atropello enorme por parte de la residencia. Pero tras investigar bien el caso, esto huele a estafa. No la estafa que el hombre asegura han cometido los de la residencia contra los ancianos, sino a la inversa. Para ello, lo primero exponer la foto y que juzguen ustedes mismos:


Vamos a analizar. Punto uno, la señora parece estar introduciendo algo en los calzoncillos del maromo, presumiblemente dinero, en ningún caso parece que se lo quiera quitar de encima ni nada similar. Los demás ancianos que se ven al fondo, parecen estar disfrutando del espectáculo, para nada aterrados, contrariados o indignados. Por último bajo los pectorales del streeper, vemos a una mujer, parece ser más joven que el resto. Algunas fuentes, como es Noticias Cuatro, afirman que es la nuera de la señora, a mí me cuesta distinguir, pero ahora pongo una foto de la mujer en cuestión para que podáis juzgar:


Lo que es innegable es que sea quien sea se lo está pasando de lujo, y no ve que haya nada malo en dicho acto ni que su amiga, compañera o persona que tiene al lado esté sufriendo ninguna vejación.

Parece ser que esta velada además fue organizada con el consentimiento de los ancianos que votaron sí, dando su consentimiento al espectáculo. Además el centro se curó en salud, enviando circulares a los hogares de sus residentes varias semanas antes, según se explica en Noticias $. Este hombre tan simpático de la foto, el señor Youngblood, parece que no la recibió. No voy a aburrirros con más detalles, pues tenéis en los enlaces las noticias relacionadas si queréis leerlas.

Entrando en harina, pese a todos sus argumentos, este hombre me parece un oportunista. No sé ni su situación económica, ni familiar, ni más aspectos de su vida al margen de lo relacionado con la noticia, pero está claro que busca dinero y no le importa tergiversar o mentir para conseguirlo. Lo peor es que se aprovecha de una pobre gente que tan solo quiere hacer felices a sus ancianos.

Y es que muchos lo verán mal, vejatorio, indigno o impropio de esas edades, pero como dice Ismael Serrano en una de sus canciones, "la edad no mata el hambre". Los ancianos decidieron que querían ese espectáculo, y tienen todo el derecho a gastar su dinero en lo que más les satisfaga. El que quiera coartar su libertad no tiene derecho alguno por muy familiar suyo que sea. Vale que esta señora padezca Alzheimer, pero en el momento del baile, estaba feliz, y su pesadumbre en la siguiente fotografía es tan solo fruto de los reproches de su hijo, que lejos de alegrarse por ella, la habrá entristecido, manipulado y humillado para que se sintiera fatal.

Alguno podrán preguntarme si me gustaría que a mi abuela le hicieran eso. La respuesta es bien sencilla, yo no miento. No me gustaría ver el espectáculo, porque me daría vergüenza, sinceramente. Pero para nada lo vería mal, ni algo sucio o indigno. Ella tiene el derecho de disfrutar como quiera o de pasar un buen rato con sus compañeros con la actividad que hayan preferido. Es lo mismo que con los homosexuales, no tengo nada en contra de ellos, me encanta que puedan ser libres de casarse o no y de que puedan vivir su sexualidad como, donde y cuando quieran, pero no me gusta ver como se besan, la solución es: no mirarles. Nunca la solución sería prohibirles hacerlo. El señor Youngblood, debería no mirar a su madre si siente vergüenza y dejarla disfrutar de sus últimos días.

Por eso ME TOCA LOS HUEVOS, que este señor quiera lucrarse poniendo una denuncia millonaria a la residencia que tan solo hace felices a los ancianos. Acostumbrados como estamos a las noticias en las que aparecen viejitos casi torturados por sus cuidadores, creo que esto es un soplo de aire fresco, progresista y muy esperanzador. No debemos ver a los ancianos como vegetales asexuados. Desde que amanece apetece y hasta que morimos sentimos, podríamos decir. Yo, no quiero verlo, pero jamás se me ocurriría impedirles explorar su sexualidad de la manera que puedan o quieran. Estamos en el siglo XXI y hay que acabar ya con esa concepción de que llegados a una edad ya hay cosas que son de mal gusto, o indecorosas, a ver si todos estos que lo critican, con 90 años, no desearían un buen bailecito sexy, aunque ya ni se les levante. Que la comida entra por los ojos y el deseo carnal también.

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